jueves, 11 de agosto de 2016

Los amigos y los amantes

Los amigos se encuentran,
la rueda gira en su inexorable circulo,
inesperado y frenético.
Los amigos se buscan,
se asimilan en una sincronía dispersa
en el tiempo húmedo y las noches secas.

Su vida logra coincidir en sutiles letras,
pocas palabras, ruidos.
Los amigos no esperan volverse amigos,
salen consigo mismos y con ellos,
se entregan, se dan, se insinúan,
calculando vértices y aristas.

Se comparten historias. La amistad
se adultera, en un cuento de más, sin ficción.
Siempre con el hambre carnal,
siempre, la sed lasciva.
Buscan,
pero no interfieren, deducen.

Saben un secreto que no saben contar.
La amistad es el pretexto preciso,
se da el siguiente paso, el otro, el otro.
Los amigos son los amorosos,
los que se tientan con atrevimiento.
Los amigos se besan en intersección.

Gozan bestias en vez de humanos.
La sangre en sus miembros les induce
a una exploración que se vuelve cacería.
Los amigos se provocan
pero no siempre caen presas del lobo.
En secreto emprenden la huida
y lo hacen con excepcional cautela.
Pierden la dirección geométrica
y la vía recta se vuelve una curvatura.

Los amigos son extraños, desconocidos,
sin aparentes caminos ni figuras.
Los amigos hablan de sus planos,
afines, similares,
montados en espejos.
Se pasan los meses en silencios abreviados,
de los que son fingidos, apropiadamente,
de los que son despedidas
como rechazos sutiles.

Los amigos cruzan entre cortinas,
en terrenos simultáneos, en dudas.
Bailan la extensa, la bella danza de la realidad.
No podrán escaparse.
De esta no podrán escaparse.
Los amigos convergen en un escenario.
Radiantes, pero resplandecientes de lujo,
la vida les favorece delante de sus manos,
y ellos lo siguen, comparten cada oportunidad
en que noches y días coinciden sensualmente.

Se alejan de repente de la cara del triángulo,
van a un lado nuevo unidos en obra mutua
prósperos,
van a la apertura de templos y cuevas.
Los amantes se ponen a bailar entre piernas
una revelación adivinada,
y se va sin Dios, sin diablo
el amante resignado.