domingo, 12 de agosto de 2018

Solo palabras

Llevo contadas las veces esperándote.
Cuento las horas de conversaciones frías
entre tibias sonrisas y calientes insinuaciones.

Llevo contadas las horas, las letras y las canciones.
Canto la estrofa de los cariñitos y los nombres de pastel
en el momento que decidí llamarte por “rey”.

Se ha tardado tanto una palabra, dos, o tres,
entre las tantas que te obsequié en oraciones enteras
para pedirte sin saber cómo
pero sabiendo bien de tu falta de dar.

Se ha tardado un gesto, una llamada de teléfono.
Lo bueno de esto es no callarme y tomar una pluma
para escribirte sabiendo cómo
pero diciendo gracias por no llegar.