Me he puesto un traje de ocio
para pasar una
hora o dos desvistiendo
cuerpos
desechables
cuerpos
plásticos y perecederos.
Me he quitado la ropa
en palabras y
colchones
en dos o tres
habitaciones
degustando
carne pasajera
carne efímera y
salada.
Me quieren extraños sin rostros
con sus flores
intentan adornarme
entre
transparencias y desapariciones
de nuevas luces
y viejos colores.
Nuevos adictos me buscan
entre drogas
para repartir caricias.
Policonsumiendo
otras barbas
otros besos
otros fluidos.
Me bebo uno o dos labios amargos
de agrios
pasados
y profundo
cansancio.
Tan fugaces como estrellas.
Tan helados como cerveza.
Me muevo entre retratos guardados
por templos de
vanidad
quemados en el
fuego mágico
que me hace
querer bailar
y otra vez
ponerme trajes de espejos
para brillar
con mi sombra.