se disputan tierras y cuerpos
por razón y fe.
Razón para acordar un bien común
en guerras de doctrinas
entre muertes simbólicas y fuegos fatuos.
Fe para combatir la opresión
con tiranía y dominación
de monstruos hechos por funestos discursos.
Poder para unir
para separar
para liberar
para conquistar.
Poder para arrebatar.
Humanos hermanos,
seres siameses hambrientos de condenar
por sus templos y fronteras.
Pelean por una causa justa y obligada
quitando vidas arrastradas
contagiando de sus creencias al morder.
Falsas deidades son destruidas
dando pie a la verdadera
al amor proclamado con sus manos.
Humanos hermanos.
Gloria al dominio de la verdad
de los fuertes sobre los débiles.
Gloria a la muerte,
al sacrificio
a la sangre que clamó piedad.
Cuando seamos fuertes
y estemos unidos,
no habrá
necesidad
de dioses.
Así sea.