Soy de los de belleza autocrática
soy andromático.
Indómita secuencia de espirales lascivos.
Insólita cadencia entre perversiones líquidas.
Me enfermo de simulacros inflamables
que se extinguen entre sudor y semen
sin detenerme a mirar
sin el peligro a volverme de sal.
Soy de la élite que consume y desecha
soy andromático.
Perfecta mezcla de inestable satisfacción
y superficiales versiones inmediatas.
Me basta la efímera permanencia
de modelos estéticos afectofóbicos
con obscenos corazones
con obsoleta y desgastada virilidad.
Soy la epítome de la libertad mundana
soy andromático.
No soy esclavo de audiencias narcóticas
ni de imitaciones copiadas por vanidad.
Yo soy mi evolución.
Yo soy mi adoración.
Soy creador y destructor
de dioses nocturnos
y hombres que amanecen
desnudos
vulnerables
humanos.