Te he visto pasar frente a mis cristales
Te he notado sudar en la cara de acero
el magnetismo de unas miradas de roca
y la templanza que se funde en mis dedos
como agua que escurre
como lienzo por ser descubierto
Se dispersan mis latidos
como ondas en el viento
En las colinas de tu pecho se asoman senderos
Cuerpos celestes se anidan en su centro
trazando orbitas descendentes
Me llevan a la cúspide de tu miembro
Te he puesto en un pedestal de hielo
Te he dejado derretirte hasta tocar los huesos
la intensidad de una caricia que se cuela
o la verdad que se asoma por celos
para quemarles en fuego
para mezclar cenizas y besos
Sé muy bien de tus heridas
de los vestigios de guerras
Con relámpagos y truenos galoparon al interior
hasta tomar poder de tu imperio
Puentes de madera resistieron
La tierra tembló al alzarse tu cetro
Me he emancipado de las mentiras
Me he puesto un traje de monarca inquebrantable
Tengo escondido en mi oscuridad al villano
y se esparce en la luz de héroe inmaculado
donde las leyes se destruyen
donde tú y yo quedamos abrazados