Hace poco más de 5 años estuve en una situación muy
delicada, las decisiones que tomé en mis anteriores vidas me llevaron a un
momento en que casi pierdo la vida física. No recuerdo nada de él, mi afección
fue tan grave que dejé de tener memoria de esos momentos. Todo se volvió una
negra laguna fantasma, de la cual salí sólo para darme cuenta que ya no podía
mover mis piernas. Después, todo se volvió sanación física, para luego volverse
espiritual y emocional.
Muchas veces, desde entonces, me ha dado vueltas esta
pregunta: ¿y qué hubiera pasado si me hubiera muerto? ¿Habrán llorado por mí?
¿Cómo sería mi funeral? ¿Quién habrá asistido? Muchas veces desde que salí de
ese momento, ha habido personas que ya no me acompañaron como cuando podía
caminar, como cuando podía ir a sus lugares y pasar un rato juntos. ¿Ellos
también hubieran llorado? ¿Y después qué?
¿Qué se hace cuando alguien muere? Supongo que se habla de
él, supongo que se hubiera hablado de mí. Supongo que hubieran lamentado la
forma tan lamentable en que hubiera muerto. También imagino que se habrían
quedado con una buena impresión de mi persona a pesar de los secretos que me
hubiera llevado. O quizás no, pues dicen
que cuando uno muere no se lleva nada, pero dejas muchas cosas.
Hablando de esas cosas que hubiera dejado, a veces reviso
minuciosamente mi cuarto de más, pues es demasiado el tiempo que paso en él.
Miro mi ropa y pienso ¿qué harían con ella? ¿Se regala? ¿Se tira o se dona? O quizás,
creo lo peor, la conservarían. Y mis libros, ¿quién leería mis libros? Parece
que a nadie le gusta Paulo Coelho, ni las novelas clásicas. Tampoco creo que
las lecturas de psicología les parezcan muy atractivas. ¿Mis discos? Mi música
habla tanto de mí, pero es tan diversa y tan popular que quizás también por eso
se quedarían en mi mueble donde obsesivamente los tengo acomodados por un orden
que sólo yo he de comprender. Mis videojuegos hubieran sido un buen legado,
todas esas historias y aventuras vividas las jugarían otras personas, si es que
se hubieran puesto en venta o de regalo. Insisto que conservar no es buena
idea. También pienso en mis poemas hasta aquel entonces escritos, en las letras
de canciones y otros secretos que escribí. Nadie los hubiera leído o sabido de
su existencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario