martes, 15 de septiembre de 2015

¿Y qué pasa si muero?

Hace poco más de 5 años estuve en una situación muy delicada, las decisiones que tomé en mis anteriores vidas me llevaron a un momento en que casi pierdo la vida física. No recuerdo nada de él, mi afección fue tan grave que dejé de tener memoria de esos momentos. Todo se volvió una negra laguna fantasma, de la cual salí sólo para darme cuenta que ya no podía mover mis piernas. Después, todo se volvió sanación física, para luego volverse espiritual y emocional.

Muchas veces, desde entonces, me ha dado vueltas esta pregunta: ¿y qué hubiera pasado si me hubiera muerto? ¿Habrán llorado por mí? ¿Cómo sería mi funeral? ¿Quién habrá asistido? Muchas veces desde que salí de ese momento, ha habido personas que ya no me acompañaron como cuando podía caminar, como cuando podía ir a sus lugares y pasar un rato juntos. ¿Ellos también hubieran llorado? ¿Y después qué?

¿Qué se hace cuando alguien muere? Supongo que se habla de él, supongo que se hubiera hablado de mí. Supongo que hubieran lamentado la forma tan lamentable en que hubiera muerto. También imagino que se habrían quedado con una buena impresión de mi persona a pesar de los secretos que me hubiera llevado. O quizás no,  pues dicen que cuando uno muere no se lleva nada, pero dejas muchas cosas.

Hablando de esas cosas que hubiera dejado, a veces reviso minuciosamente mi cuarto de más, pues es demasiado el tiempo que paso en él. Miro mi ropa y pienso ¿qué harían con ella? ¿Se regala? ¿Se tira o se dona? O quizás, creo lo peor, la conservarían. Y mis libros, ¿quién leería mis libros? Parece que a nadie le gusta Paulo Coelho, ni las novelas clásicas. Tampoco creo que las lecturas de psicología les parezcan muy atractivas. ¿Mis discos? Mi música habla tanto de mí, pero es tan diversa y tan popular que quizás también por eso se quedarían en mi mueble donde obsesivamente los tengo acomodados por un orden que sólo yo he de comprender. Mis videojuegos hubieran sido un buen legado, todas esas historias y aventuras vividas las jugarían otras personas, si es que se hubieran puesto en venta o de regalo. Insisto que conservar no es buena idea. También pienso en mis poemas hasta aquel entonces escritos, en las letras de canciones y otros secretos que escribí. Nadie los hubiera leído o sabido de su existencia.

¿Qué pasa con todas las pertenencias de alguien que muere? No lo sé. Lo que sé es que la muerte es una transformación, y es física o también metafísica. Algo en mí se murió hace poco más de 5 años, y así fueron muriendo otras cosas. Pero también, han nacido muchas más, y otras más han renacido. Ahora que llueve, me refleja las intenciones de que existen ciclos en la eternidad. Seamos eternos.

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