Ni una noche ni días de sol
Cambié de color
para mezclarme en tus escenas
con el azar de ser poeta
Las mías no dejaron de ser obscenas
con las mariposas quietas
detenidas en un brillo vigoroso
desde las aguas profundas de mi devoción
Ni todas las flores alcanzaron
Quise hacerte cómplice de travesías
y recorrer tus mudos trazos
la quietud del tacto por el rastro
de tus ásperos retazos
Guardar tus pasos fue mi fin supremo
sin que tú defendieras
mis rodadas batallas
sin el resguardo de la belleza
ni una señal pegada a tus murallas
Ni tú ves lo que yo vi en ti
Mientras mi reflejo seguía su desafío
los cazadores me temían
¿pero quién se salvaba?
Yo me quedaba si tú
te quedabas
si no te asustaras de mí
Ni siquiera probé el sabor de tu aliento
más allá de un apresurado tiempo
cuando apostaba a llevarte a un lecho
por haberte contemplado como templo
He tomado el rumbo de venerar
otras historias
y no permanecer atorado
con una esperanza
de que el fin sea bendito
y el tiempo nos dé razón
por este ratito