Estoy quieto en la habitación
soportando la noche
Es diciembre y pronto se acaba
la cuenta
Tan fugaz que ya es final de enero
Impregnado de húmedos olores y días
Anochecen a lo largo que se disipan
La habitación se sumerge en imaginarios
Entre ríos de lluvia y horas frías
despierta un instinto
Un juego
Un principio
El ladrón encuentra la vía al tesoro
De pronto una radiante aurora nos envuelve
y se coloca entre el rocío matutino
entrelazando los nodos en nuestros caminos
con los mismos puentes
donde yo como santo y pecador
te llevo a la misma cima que los demás
Está la habitación humedecida del calor
de la saliva fundida en los rastros del sudor
bajando por la corriente trazada con celo
y que se esparce y fluye hacia adentro
Este año empezó contigo
Transita con flores que esconden
la suave calma con la que rocé tu barba
Así se va cerrando tu voz
y abriendo el final de destino
con la misma quietud del equinoccio
con la distancia marcada en un latido
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