Amigo mío,
a veces me
vienen las ganas
y no sé
dónde ponerlas.
A veces me
vienen palabras
y otras
veces tormentas.
Amigo mío,
tengo
guardadas mis manos,
miradas
discretas;
tengo
ilusiones cegadas
por una
visión perversa.
Te pido un
minuto,
para
quitarte la ropa,
quitarte los
miedos
y muy
despacio
desnudar tus
secretos
despojarte
de complejos.
Te propongo
un segundo,
una fracción
de tiempo
donde te
sientas seguro
y tus muros
se caigan
completos
respirando tu
aliento.
Amigo mío,
se libre
que para eso
es la vida
para eso es
tu cuerpo.
Vuélvete un
ave
y vuela muy
alto,
a donde te
lleve el viento.
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