Parece que de la nada, una ola de
hombres barbados ha comenzado a hacerse notar por las calles y los lugares que
frecuentamos. Algunas personas culpan a la moda ‘hipster’ como la causante de
que algunos hombres empiecen a dejarse crecer la barba porque ahora, empieza a
normalizarse su uso. Antes no pasaba esto, debido a que las normas de la imagen
masculina no aprobaban su uso por considerarse de mal gusto, poca higiene y de
hombres que no cuidan de su aspecto. Ahora esto ha cambiado, como me parece que
ha cambiado eventualmente el hacerse y mostrar tatuajes; mucha gente cada vez
se tatúa más y deja ver sus tatuajes, sin que esto haga pensar que la persona
sea un ex-convicto, drogadicto, rebelde o que “está mal que se rayen” (aunque
mucha gente lo siga pensando). La barba
se ha vuelto un accesorio que exalta el aspecto masculino de los hombres que la
usan, y como tal, se ha vuelto un símbolo de poder y estatus. Eso pasaba
hace décadas también cuando su uso era normal y lo vimos en los libros de
historia.
Barbas del Siglo XIX portadas por presidentes norteamericanos
Más allá de si se trata o no
solamente de una moda, esto me lleva a hacer un análisis desde la perspectiva
de las masculinidades. Parece que muchos de los hombres que han decidido
dejarse la barba la usan para realzar, aclarar y mostrar su masculinidad. Si tomamos en cuenta que la masculinidad
como estereotipo es dominante y competitiva, el uso de la barba es el pretexto
para hacer notar estas cualidades, que se pueden salir de control. Menciono
esto porque como símbolo de estatus y poder, algunos hombres se sienten o creen
“más hombres” por usar barba, ejerciendo algún tipo de opresión hacía aquellos
que no dejan crecer o simplemente, no les crece o les crece escasa la barba.
Really?
Y no basta con dejársela crecer,
sino que entre más grande y/o larga sea tu barba, “más hombre” te vuelves. Una
vez más, el pensamiento falocrático: entre más grande, mejor. ¿Por qué? Porque
se percibe como más poderoso. ¿Y qué pasa con los que no la usan o no les
crece? Esta sociedad patriarcal de la que los hombres también somos parte, hace
que esto provoque que algunos hombres se sientan “menos hombres”, porque nos ha
enseñado a constantemente demostrar que tan hombres somos a pesar de cómo nos
lleguemos a sentir, no sólo desde el uso de barba y/o bigote, también desde los
modelos masculinos basados en cuerpos grandes, musculares, atléticos e
hipermasculinizados, contando la presencia de vello corporal. Creer que un
hombre con estas características es “más hombre” es un comportamiento que pone
en desventaja a quienes no presentan estas características. Me parece que esto
es una forma de sexismo principalmente de los hombres hacía otros hombres.
You don't say...
Personalmente, hace más de 6 años
decidí dejármela crecer después de un trabajo de terapia en el que me encontré
identificado con los hombres de mi familia: mi padre y mis tíos. Ellos desde
finales de los 60’s empezaban a usarla en la moda de Los Beatles y de los años
posteriores a esta década. He decidido usarla con el aspecto actual desde más
de un año porque precisamente, se ha normalizado su uso. Mi decisión de usarla
se debe a los hombres de mi familia, y en esa conciencia, agradezco que esos
hombres me enseñaron a ser el hombre que soy ahora.
Mi padre y yo de bebé
La barba no es más que un
accesorio, el cual se usará con el efecto que cada quien elija. Parece
inofensivo, pero conlleva una responsabilidad portarla, haciéndolo con respeto
y humildad. Además, la belleza y la atracción no sólo está en una barba, el bigote, los músculos
o la complexión de un cuerpo, está también en los valores que cada hombre
demuestra sin miedo al prejuicio o la crítica. Dicho en otras palabras, si usas
barba y por eso te crees más, ya te chingaste.




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